En esta casa todo lo que se rompía sangraba, salvo los alimentos y las plantas, cuando se rompía una taza, junto con la cerámica había un charco de sangre, si se astillaba una silla, le salía una o varias gotitas de sangre, la vida en esa casa era difícil, los objetos tenían sangre dentro, ¿Eso los convertía en cosas vivientes? ¿Sentían? ¿Pensaban?, todo indicaba que si, y las personas que habitaban esa casa eran muy extrañas, dos mujeres que ni siquiera tenían instalación de luz, y solamente tenían contacto con el exterior por medio de su teléfono, tras su muerte, nos enteramos de que le hablaban a su contador y él se encargaba de pagar el teléfono, el agua y el gas, les hacia el súper y se los llevaba.
Nadie sabe a ciencia cierta lo que paso, el contador se preocupo después de dos días de no recibir la llamada de sus clientas, así que se dirigió a la casa a la que había ido durante años enteros, —pero de la que no conocía el interior, las mujeres lo recibían aveces una y aveces la otra, en el umbral de la puerta, pero jamás pudo pasar más adentro— y llamo a la puerta, pero nadie salió, asi que llamó a la policía y tumbaron la puerta, y al romperla, esta sangro copiosamente, pero con un tipo de sangre más espesa de lo común, y también encontraron el teléfono con el cable cortado, sobre un pequeño charquito de sangre, en la habitación, yacían los cuerpos de las dos mujeres sin una gota de sangre en el cuerpo.
